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LOS PROYECTOS

Inversión y crecimiento económico

El proceso de inversión de un país juega un papel básico y determinante en la magnitud y orientación de su desarrollo económico y social, constituyendo este proceso el motor del mismo desarrollo.

La rapidez y el grado en el cual se puedan lograr los grados de satisfacción material que se han definido como metas para el plan de desarrollo de un país están condicionados en general por capacidad de sacrificio actual de sus habitantes, o generación de ahorro interno, que permita destinar recursos para realizar inversiones (o de captar aportes sustanciales de ahorro interno para este mismo propósito).

Como consecuencia de lo anterior, se desprende que el grado de bienestar que pueda alcanzar una sociedad en el futuro, depende en gran medida, del accionar nacional en el campo de las inversiones. Del conocimiento que los encargados de tomar decisiones en la sociedad tengan del proceso inversionista, de las orientaciones que a las mismas sean capaces de darles y de la eficiencia con la cual aborden dicho proceso, dependerá el bienestar futuro de la sociedad.

Proceso de crecimiento económico deseado

La inversión en economía se define como la aplicación productiva de bienes o servicios dejados de producir en el presente, para lograr en el futuro, entre otros una mayor producción y reemplazar aquellos activos que se desgastan en el proceso productivo.

La anterior definición es limitativa, ya que puede llegar a ingerir que la generación futura de bienes o servicios depende solamente de la magnitud de la capacidad de ahorro, o sea del sacrificio de consumo presente de la sociedad. También cuando se trata de desarrollo económico y social al cual aspira un país en particular, aparecen factores básicos a ser tenidos en cuenta, tales como la seguridad nacional, buscar la erradicación de la extrema pobreza, propender por un desarrollo más equilibrado de las diferentes regiones, una mayor igualación o mayor bienestar general para sus habitantes, una mayor distribución del ingreso, disminuir el desequilibrio entre las diferentes regiones de un país et. Todo lo anterior lleva a concluir que el lograr una racionalización y modernización de todos los aspectos de la sociedad constituye también una de las metas de su proceso de crecimiento económico.

Planes de inversión y preinversión

En los, planes de preinversión se deben agrupar los diferentes proyectos según los sectores de la economía a los cuales pertenecen y se recomienda presentar también un mini diagnostico y una estrategia para algunos de los sectores en los cuales se divide la economía del país, así como también presentar una descripción de los proyectos objeto de los planes de preinversión e inversión. A continuación se presenta una breve exposición objeto de los planes de preinversión en algunos sectores económicos.

Sector administrativo y sector servicios

Los proyectos en este sector están dirigidos básicamente a prever ampliaciones futuras de las instalaciones donde operan las oficinas del sector público y a cubrir adecuadamente el mantenimiento de los servicios indispensables.

Los proyectos de este sector buscan, en general, responder a las necesidades prioritarias del sector en dicha materia, que vendrían a dinamizar sus futuras inversiones.

Sector vivienda y desarrollo urbano

Puede referirse a la realización de los estudios básicos para el fortalecimiento de los organismos a los cuales corresponde la realización de programas de desarrollo urbano y a la construcción de viviendas para las población de menores ingresos. Estos estudios básicos bien podrían referirse a buscar entre dichos organismos y dentro de ellos mismos, entre otros, la duplicación de actividades complementarias, la racionalización de la organización y métodos en dichos organismos y el establecimiento de sistemas que permitieran correlacionar las actividades de planificación y preparación de proyectos, con las realizaciones físicas y las actividades bancarias.

Si por ejemplo en este sector se detecta la carencia de suficientes proyectos para dinamizar equilibradamente la distribución sectorial del gasto público; el plan de preinversión deberá tener como objetivo principal formalizar las acciones en el campo de la preinversión y fortalecer la inversión pública de mediano y largo plazo obteniendo un crecimiento sostenido.

Sector minería

En general se refiere a realizar los estudios básicos para, entre otros, los programas de intensificación de exploración de minerales a fin de cuantificar sus reservas, la capacitación de técnicos en minería y la cooperación técnica y financiera de la pequeña minería. También siempre surge la necesidad de incentivar al sector empresarial privado para la realización de inversiones tanto en la exploración como en la explotación de minerales y a propender por industrialización interna de los minerales extraídos del país, a fin de obtener los máximos valores agregados de dicha actividad productiva.

Investigación geológica y evaluación de minerales en las áreas prioritarias previamente definidas como tales en planes de desarrollo vigentes. Además, puede presentarse la necesidad de estudios para la modernización de la explotación de minas, elevación del nivel de vida de los pequeños mineros y el incremento de la producción.

Sector agrícola

Los objetivos y políticas generales de casi todos los planes de desarrollo agrícola, así como la situación de la inversión en dicho sector, ponen siempre de manifiesto la falta de suficientes proyectos que le impriman la dinámica requerida para cumplir eficientemente con el papel de eje principal que le corresponde, para impulsar el desarrollo económico de un país y evidencia en la mayoría de las veces la necesidad de realizar un esfuerzo sistemático y positivo en el área de la preinversión que permita obtener a mediano y largo plazo, una capacidad sostenida de inversión pública congruente con los objetivos y políticas de los planes y programas de desarrollo de un país.

Consecuentemente con lo anterior, en general resulta casi siempre la necesidad de un programa urgente de preinversión en dicho sector, realizando los necesarios ajustes en la organización del mismo, formando las capacidades requeridas para que las acciones, dentro del enfoque sectorial, se orientaran, entre otros, a los siguientes campos: desarrollo cooperativo; recursos naturales renovables; desarrollo pecuario y recursos humanos.

Sector industria y comercio

Las principales políticas y acciones especificas que en general se tienen previstas en relación con este sector, se refieren especialmente al desarrollo de las industrias productoras de consumo básico, la promoción de industria mediana y pequeña y de la artesanía, el incremento de la productividad del trabajo y del capital, la promoción selectiva de las industrias productivas de bienes intermedios y de bienes de capital, la descentralización de la actividad industrial y la capacitación en la formulación y evaluación de proyectos industriales.

Con los planes de preinversión se busca en general impulsar el desarrollo industrial del país, contemplando una serie de acciones tendientes a buscar la continuidad en el proceso de identificación de oportunidades de inversión industrial y la elaboración de los estudios respectivos.

Consecuentemente con lo anterior, los planes de preinversión pueden incluir los estudios para buscar la implementación de los siguientes programas, entre otros: establecimiento de parques industriales, como mecanismo directo para coadyuvar a la política de descentralización; elaboración de proyectos industriales; proyectos de comercialización externa orientados principalmente a elevar el grado de eficiencia del sector, aprovechar la capacidad instalada y diversificar la producción manufacturera; programa de transferencia, creación y desarrollo de tecnología, orientado a alcanzar una mayor independencia tecnológica del país y propiciar por un crecimiento industrial más autoónomo; programa de normalización y control de calidad de productos industriales; y detección de oportunidades de inversión a fin de aprovechar racionalmente los recursos naturales del país e integrar verticalmente a la industria.

Sector turismo

Las acciones en este campo pueden estar orientadas a la restauración del patrimonio cultural y arqueológico del país y la mejora de sus vías de acceso; la creación de centros turísticos de playa, sol y mar para incrementar la estadía promedio de los turistas; el aumento y descentralización de la capacidad hotelera y a la capacitación de los recursos humanos destinados a la prestación de servicios turísticos.

Sector transporte

Las políticas y metas con respecto a este sector, en general se pueden referir a hacer más eficiente y seguro el sistema nacional de transporte; reducir sus costos tanto para personas, como para mercancías; integrar la infraestructura básica del país y adicionar la economía nacional, con zonas aún no desarrolladas.

Sector comunicaciones

En general para este sector se tienen como objetivos alcanzar una mayor cobertura para los usuarios, ofrecer un servicio más eficiente al menor costo posible; modernizar el sistema; mantener una adecuada operación y mantenimiento del mismo: elaborar planes maestros de comunicaciones que permitan detectar los requerimientos futuros de servicios para el país, definiendo dichos servicios, así como sus problemas tecnológicos; estudiar alternativas que consideraran aspectos económicos y financieros y la fijación de prioridades para los diferentes proyectos del sector. También propender por un equilibrio entre ingresos e inversiones del sector, manteniendo un equilibrio sostenido y continuado. Tecnificar los recursos humanos para los fines de la planificación sectorial y para la preparación de los estudios y para la ejecución y/o seguimiento de los diferentes proyectos identificados.

Sector energia

Los objetivos básicos que se buscan con respecto a este sector en general se refieren a la ampliación de la cobertura del servicio; reducir costos de generación y distribución y mejorar la eficiencia del servicio eléctrico.

Sector salud y asistencia social

Los objetivos y metas que se persiguen con los planes de desarrollo buscan, con relación a este sector : incidir directamente en la disminución de la mortalidad, morbilidad y desnutrición de la población en su conjunto, así como establecer un control y mejoramiento del medio ambiente.

Las políticas fundamentales se orientan entonces hacia: aumentar la cobertura de la población atendida en servicios de salud, mejorar la eficiencia de los servicios, conservar y mejorar el medio ambiente, alimentar y nutrir a la población y mejorar la utilización de los recursos humanos y financieros.

Sector educación, ciencia y cultura

En materia de inversión se busca, con relación a este sector, entre otros; aumentar las dotaciones físicas existentes, dentro de una orientación cualitativa del sector, especialmente en el nivel de educación primaria en el área rural; a largo plazo, aumentar y diversificar la oferta de servicios educativos, ampliando la atención de la población principalmente rural, mejorando la calidad de los servicios educativos y adecuándolos a las necesidades de la población. Para el mediano plazo atender el área rural, dando énfasis a la ampliación de la cobertura en el área rural; se propugna por la necesidad de expandir y vigilar la eficiencia de los programas de educación extraescolar y por mejorar substancialmente la capacidad administrativa de los Ministros de Educación.

LOS PROYECTOS Y SU RELACION CON LOS PLANES DE DESARROLLO

Todo proceso de desarrollo, por su naturaleza esencialmente dinámica se manifiesta como una corriente continua de decisiones de inversión, la mayoría de las cuales se concretan mediante proyectos. Los proyectos deben formar parte de los planes, constituyendo el proceso deliberado mediante el cual se impulsan y racionalizan los esfuerzos del desarrollo. En este sentido, se entiende entonces como proyecto a toda unidad de actividad que permita materializar un plan de desarrollo. Los dos grandes carriles sobre los cuales se canaliza la materialización de un plan de desarrollo son, por una parte dichas decisiones de inversión o proyectos, y el volumen y la estructura de la inversión, y por la otra las medidas de política económica y social (monetarias, fiscales, de precios, de salarios, etc).

Desafortunadamente, los proyectos, en la mayoría de las veces, no se encuentran debidamente formulados y evaluados a niveles tales que permitan garantizar a priori, que con ellos se alcanzarían los resultados esperados. Mayor es el nivel de racionalidad en el proceso de la inversión, cuanto mayor es el número de decisiones basadas en proyectos bien formulados y evaluados.

Toda política de decisión está intimamente ligada en general a otras que se van generando continuamente en el proceso económico. De ahí la importancia fundamental de encuadrar las decisiones de inversión dentro del marco de una política de desarrollo, la cual en su nivel superior debe ir expresándose en un Proceso Central de Planificación.

La necesidad de acertar con los proyectos de inversión se hace patética en especial con aquellos considerados estratégicos, entendiéndose como tales aquellos proyectos de singular importancia para el desarrollo nacional. Debe anotarse que los proyectos que se ejecuten corresponderán a los objetivos y metas de inversión de los planes, solamente en la medida en que ellos puedan expresar una estrategia clara desde su misma concepción y cuenten con el suficiente respaldo político.

En el marco de un proceso de planificación, las decisiones de inversión que puedan llamarse estrategias suelen exigir estudios bastante detallados, sectoriales primero y complementarios después, los que a su vez sólo pueden abordarse cuando la planificación global ha avanzado lo suficiente. Parece existir una secuencia bastante lógica que va desde el diagnóstico a la fijación de una estrategia, de ésta a la elaboración de un plan o modelo global, de este modelo a los estudios sectoriales, y de éstos, finalmente, a la determinación de criterios suficientemente específicos, para alimentar la identificación, preparación y ejecución de los proyectos.

Esto no excluye en absoluto la posibilidad, y aún la necesidad de que una vez fijada la estrategia de desarrollo, puedan llevarse adelante inmediatamente proyectos claves para su concreción. Más aún, así ha ocurrido y seguirá ocurriendo en el país. De todas maneras, es evidente que el factor tiempo debe ser tomado muy en cuenta constantemente cuando se examina la interdependencia entre proyectos y planes, y cuando se intenta avanzar en la ejecución de los planes mediante una acción específica.

Al elaborarse un plan, bien sea de desarrollo o de inversiones, debe tomarse en cuenta que un alto porcentaje de la capacidad de inversión, sobre todo del sector público, se encuentra comprometida por proyectos en ejecución (proyectos "de arrastre"), que muy rara vez es posible reemplazar por otros proyectos, aunque éstos parezcan más consistentes con los lineamientos del plan. También, el período de maduración de proyectos de cierta magnitud y esto se aplica en particular a los considerados estratégicos- suele ser largo, no sólo por las características intrínsecas de dichos proyectos y del grado de información existente, sino también por los cambios que supone para las actividades de los organismos responsables de sus ejecuciones. Por ejemplo, un proyecto importante de energía o transporte puede llevar de 4 a 7 y aún más años, desde el momento en que se toma la decisión de llevar adelante los estudios económicos y de ingeniería necesarios, hasta la fecha en la cual éstos pueden considerarse completos como para aprobar su financiamiento y entrar a la etapa de ejecución. Estas rigideces limitan la posibilidad de traducir rápidamente una estrategia de desarrollo en planes operativos.

Se ve claramente como al poner en marcha un proceso de planificación, se debe trabajar desde un comienzo en la preparación de proyectos.

La tarea de preparar proyectos no debería quedar confiada a "Proyectistas" que inician su labor después de terminados los trabajos macroeconómicos de diagnóstico, las proyecciones generales y las pruebas de coherencia. En vez de esta concepción de tipo "consecutivo", los primeros estudios de diagnóstico y proyecciones deben permitir identificar posibles proyectos, cuyo estudio proporcionará valiosas informaciones de carácter muy concreto que ayudarán a su vez a mejorar las proyecciones y afinar el diagnóstico. Esto es especialmente válido en la identificación, preparación y ejecución de los proyectos considerados estratégicos.